Sergio Rosales

PAS y SOMOS Mx: La Columna Vertebral para el Rescate de Sinaloa rumbo a 2027

PAS y SOMOS Mx: La Columna Vertebral para el Rescate de Sinaloa rumbo a 2027

Por Sergio Rosales Inzunza

La ruina de Sinaloa no es culpa de los políticos, sino de nuestra complacencia. Elección tras elección hemos convertido el voto en un cheque en blanco y en el instrumento de nuestra derrota. Rumbo al 2027, el dilema no es elegir entre partidos viejos o candidatos mediocres; es imponer la agenda ciudadana o firmar el colapso del Estado.

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La complacencia social nos está destruyendo. Elección tras elección le entregamos el voto a quien nos destruye y la culpa no es de los políticos, sino de nuestra ignorancia cívica e incapacidad para tener una real y cualitativa división de poderes. La hora de romper esa complicidad está de cara al 2027 y la realidad nos demanda dejar de ser instrumentos de nuestra propia derrota. No podemos caer en la trampa de elegir «al menos peor» ni en promesas de campaña vacías.

Sin embargo, ¿por quién votar si los partidos no sirven y sus candidatos son marionetas controladas por la facciocracia que nos destruye?

La respuesta está en la sociedad y primero debemos buscar los qué y los cómo de la narrativa que nos lleve a desembarcar en el puerto de la libertad, la democracia, el estado de derecho y la prosperidad: las transformaciones estructurales que constitucionalmente debemos hacer para que nunca más al gobierno llegue la basura de incondicionales como hasta ahora ha sucedido.

En el diseño de una agenda ciudadana de Estado, el PAS y SOMOS Mx tienen la oportunidad histórica de la coyuntura y la libertad para hablarle de frente a la sociedad sin los controles que el PRI, PAN y MC le imponen desde el centro. Y no deben esperar que la arrogancia que caracteriza a sus dirigentes y políticos le abra la puerta. Las migajas del poder no son la opción ni esa es su importancia política.

La importancia del PAS radica en su indiscutible fuerza territorial y su sólida base social, respaldada por 134,282 afiliaciones validadas por el INE y presencia activa en los 20 municipios del estado. Esta estructura lo consolida como un actor autonómico que no depende de las directrices del centralismo nacional, superando con creces la suma de la militancia reconocida de las fuerzas tradicionales en la entidad —como el PRI (27,414), el PAN (7,705) y Movimiento Ciudadano (entre 4,500 y 5,500)—. Al sumar su músculo orgánico con el potencial electoral de SOMOS Mx (que proyecta hasta 50,000 votos para 2027), ambos se posicionan no solo como la verdadera columna vertebral de la oposición en Sinaloa, sino como el eje con la capacidad real de articular un proyecto de Estado integrador, obligando al resto de las fuerzas políticas a sumarse al potencial movimiento social que se genere.

Desde ya, ambos partidos deben buscar la conformación del Think Tank del que depende la agenda política de Estado: una narrativa de gran impacto social, sectorial, económico e institucional tanto insustituible como incuestionable.

Una vez la narrativa detone la agenda cívica, el PRI, PAN y MC no tendrán más opción que hacerla suya, y quien sea el candidato estará obligado a cumplirla porque la sociedad habrá aprendido a organizarse para tener al gobierno que cumpla con el deber ser del Estado.

Sin embargo, para que este bloque se consolide como una opción imposible de ignorar, es indispensable avanzar sobre una hoja de ruta concreta en la que el primer paso es conformar ese Think Tank con ciudadanos de virtudes cognoscitivas y operativas incuestionables, y con la autoridad ética para representar los intereses más valiosos de la sociedad.

No hablo de una utopía, ya que en todo proceso electoral se promete lo que no tenemos y cada candidato se ubica como el capitán que lo hará posible. Esta vez no hablo de la trampa política de la mediocridad, sino de la fuerza que tiene el voto, no para legitimar al gobierno que nos destruye, sino para legitimar al que nos dignifique.

El PAS tiene la oportunidad histórica para legitimarse ante la ciudadanía y SOMOS Mx nació para representarla. Esa necesidad es la coyuntura que puede amalgamar una fuerza política estructural, imparable e impenetrable a los intereses oscuros. Juntos son fuerza; solos, migajas.

Frente al 2027 no cabe el dilema entre un partido u otro, ni la trampa ideológica de elegir «al menos peor». El verdadero dilema es tajante: o la sociedad impone las reglas del juego o firma, con su silencio, la sentencia de su propia decadencia. Si decidimos permanecer en la comodidad de la queja, en la apatía del abstencionismo o en la complacencia empresarial, no tendremos derecho a sorprendernos cuando el Estado termine de desmoronarse frente a nuestros ojos.

El 2027 no nos corregirá el rumbo por arte de magia; únicamente pondrá un espejo frente a nosotros, y luchar por el gobierno que cumpla con el deber ser no es una postura ideológica ni partidista, sino la razón de nuestra existencia.

Veámoslo de esta manera: si nuestro voto sigue siendo un cheque en blanco para legitimar lo que nos destruye, seremos arquitectos de nuestra ruina; si lo convertimos en la principal arma para nuestra recuperación, entonces habremos iniciado el rescate de Sinaloa.

La decisión no está en la hipocresía de los políticos ni en las dirigencias de los partidos. Está en nuestras manos. Y si una vez más convertimos nuestro voto en nuestra propia adversidad, la culpa no la tendrán los políticos ni los partidos, sino nuestra indiferencia, apatía, complacencia y complicidad.

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