Aarón Sánchez

La economía de Sinaloa frente al abismo

La economía de Sinaloa frente al abismo

Aarón Sánchez

 

El CODESIN ya cumple 30 años de existencia. Nació con la promesa de ser el instrumento que articularía al sector priovado, al gobierno y a la academia para transformar la economía de Sinaloa. Tres décadas después la pregunta no es si ha sido útil, sino si Sinaloa es económica y socialmente mejor después de haberse creado dicho organismo. Hoy por hoy, la entidad se enfrenta a una enorme crisis estructural y de inseguridad pública, y carece de estrategia para enfrentar tan grave situación. Sinaloa no tiene rumbo ni sentido.

Resulta incómodo mostrar datos. Pero durante estas tres décadas la economía estatal ha crecido a un ritmo menor que el promedio nacional. La aportación al PIB de México tiene años disminuyendo. Las exportaciones apenas representan el uno por ciento del total del país, y la inversión extranjera ni siquiera llega al uno por ciento. La industrialización aún es insignificante. Existe una fuerte disminución de patrones registrados ante el IMSS y aquí existen los salarios más bajos del país.

CODESIN hace un adecuado monitoreo económico. Ellos mismos han documentado deterioro de la economía de Sinaloa. Decir la verdad incómoda en documentos institucionales tiene mucho mérito. Pero surge la pregunta: ¿Qué se hace y para qué se utilizan los diagnósticos? Es muy bueno que hoy trabajen con el PNUD para elaborar un plan económico 2050. Aunque sea con 30 años de retraso.

Desde sus oficinas se producen análisis, proponen agendas, organizan foros y presentan planes, pero carecen de instrumentos y de voluntad política para convertir sus diagnósticos en transformaciones. Además, ignora que desde septiembre del 2024 existe una enorme crisis de inseguridad, que efecta directamente a la economía de Sinaloa. Así que, cuando la casa arde, hacer planeación para el 2050 resulta absurdo. Cuando no existe visión estratégica, fácilmente se cae en utopías.

En el CODESIN comparten mesa empresarios y gobierno. Pero ninguna de las partes asume sus responsabilidades. Se muestran omisos ante la magnitud de la crisis, el cierre de empresas, la pérdida de empleos y la preocupante suspensión de inversiones. Finjen no darse cuenta de todo esto.

De hecho, la crisis de seguridad expuso la fragilidad del modelo de desarrollo que el Codesin promovió. Una economía que no diversifica su base productiva, que no genera mayor número de empresas, que depende del dinamismo comercial e inmobiliario, y que súbitamente se derrumba cuando la violencia golpea precisamente a esos sectores.

Nadie demanda la desaparición del CODESIN, pero sí que hagan una severa autocrítica y una transformación radical.  Necesitan ser útiles a Sinaloa y plantear opciones ante los problemas estructurales y de coyuntura. Deben poner en marcha un plan de emergencia para los proximos meses, no para el año 2050. La seguridad pública es la primera política económica que deben cuidar, y si no tienen una postura crítica frente a ella, su función solo es decorativa.

La institución que debía cambiarle el rostro productivo a Sinaloa, llega a sus 30 años cuando la economía de Sinaloa está frente al abismo y tienen a una sociedad sumamente inconforme por su escaso desempeño. Sinceramente, no me atrevo a felicitarlos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button