Culiacán levanta la mano

Culiacán levanta la mano
Por: Juan Manuel Acuña Salomón
La política sinaloense padece de una miopía crónica colectiva. Mientras en este arranque de 2026 la dirigencia estatal del PRI se desgasta midiendo el aceite de los tres “suspirantes” de siempre para la gubernatura —tres nombres cuyos rostros ya cargan con el desgaste natural de la vitrina y las derrotas del pasado—, en las banquetas del estado se está cocinando un juego de aristas completamente distinto.
La dirigencia estatal del PRI hoy navega fuera de foco. Se ha convertido en un cascarón burocrático, una oficina de trámites que observa la realidad desde la comodidad del escritorio, timorata ante el oficialismo y muda frente a las exigencias de una ciudadanía que grita por un contrapeso real. Ese vacío de poder y de narrativa no se va a llenar con decretos cupulares; se llena con territorio, con números fríos y con agallas.
Y es ahí, justo en medio de esa parálisis, donde el PRI Municipal de Culiacán está jugando un juego de cinco pistas que pocos alcanzan a descifrar.
Hagamos matemáticas electorales de precisión: Culiacán representa, nada más y nada menos, el 33% de la votación de todo el estado. La capital es el verdadero epicentro del poder y, al mismo tiempo, el piso duro que sostenía el andamiaje de Morena en Sinaloa. Quien aspire a competir de verdad por la grande, o tiene las llaves de la capital, o simplemente está jugando a perder.
Mientras la estructura estatal duerme el sueño de los justos, Noé Heredia ha venido comiéndoles el mandado a ras de suelo en el terreno más valioso. Al frente del comité de la capital, Heredia no solo reactivó la infantería que se sentía huérfana de liderazgo, sino que tiene el control real de la estructura territorial y los seccionales de ese codiciado tercio electoral. Al apoderarse de la narrativa más potente del momento —ser el rostro de la resistencia real—, el operador de Culiacán arranca con un piso que ningún otro suspirante de oficina puede presumir.
Los manuales tradicionales dicen que Noé debe formarse en la fila para la alcaldía. Pero en la estrategia de vanguardia, los manuales están para romperse. Heredia no está jugando a la distracción ni buscando una salida de consolación en el municipio; su ruta está trazada y su decisión está tomada: va directo por la gubernatura del estado. ¿Por qué desgastarse con las mismas tres cartas marcadas de siempre si el dinamismo, los recursos, la infantería y la verdadera tracción opositora se están moviendo desde el corazón de Sinaloa?
Meter a Noé Heredia a la contienda por la gubernatura no es una ocurrencia; es una necesidad táctica. Sinaloa necesita un candidato híbrido: a sus 45 años, Heredia no es ningún improvisado, pero pertenece a una generación distinta; tiene la edad, la energía y el momento biológico exacto para encabezar un relevo generacional real, sin el desgaste crónico ni las inercias paralizantes de las viejas tribus que ya lo intentaron y fallaron.
Y su visión del juego es muy clara: no se trata de revivir las viejas y gordas coaliciones de antes, sino de construir una alianza quirúrgica y concreta entre el PRI y el PAN, diseñada bajo un formato híbrido. Un frente que ponga sobre la mesa a los mejores cuadros de cada partido, pero abriendo de par en par las puertas a perfiles destacados de la sociedad civil. Políticos tradicionales con colmillo y territorio, operando al lado de rostros nuevos y ciudadanos. Esa es la única fórmula real para convocar a las mayorías.
Noé Heredia está firme, echado para adelante y listo para competir en buena lid para buscar la candidatura al Gobierno del Estado por el método que decidan: encuestas, asambleas o el mecanismo que garantice legitimidad. No hay marcha atrás. Pero eso sí, va de frente contra el dedazo y en contra de cualquier intento de imposición centralista o nacional que pretenda entregar Sinaloa desde la comodidad de la Ciudad de México.
La realidad es terca: mientras unos siguen esperando que el destino les caiga del cielo, otros con trabajo y dedicación buscan su destino. Y más vale que se abrochen los cinturones, porque esto apenas es la primera pista.





