Cortar el nudo gordiano

Cortar el nudo gordiano
Por Juan Manuel Acuña Salomón
La metáfora de “cortar el nudo gordiano” representa la búsqueda de una solución rápida, audaz y directa a un problema enredado que parece imposible de destrabar, obviando las reglas habituales. Cuenta la historia que, en el año 333 a.C., Alejandro Magno intentó deshacer el célebre nudo sin éxito; al ver la imposibilidad de la tarea, sacó su espada y lo cortó de un solo golpe.
Esta misma alegoría resulta plenamente aplicable a la encrucijada electoral de la oposición en Sinaloa. Tras meses de especulaciones, la resistencia inicial a construir un frente común parece haber quedado sin efecto. La necesidad de unirse es evidente, pero el método para lograrlo sigue empantanado.
Por un lado, el PRI mantiene una postura sumamente activa e insistente en conformar un gran bloque opositor que incluya al PAN, a Movimiento Ciudadano (MC) y al Partido Sinaloense (PAS), argumentando que es indispensable sumar fuerzas para competir con efectividad frente a Morena. Si la alianza PRI-PAN se concreta, lo más probable es que el PAS termine adhiriéndose.
Por otro lado, el PAN ha dado un giro al abrirse formalmente a la posibilidad de un frente común en la entidad. Tras directrices de su dirigencia nacional, el panismo sinaloense muestra disposición para evaluar acuerdos locales e incorporar tanto a militantes como a perfiles provenientes de la sociedad civil.
En este tablero, Movimiento Ciudadano se consolida como el principal obstáculo para una alianza total. Tanto su dirigencia nacional como la estatal han descartado sumarse a una coalición tradicional en Sinaloa para 2027, apostando por competir en solitario con perfiles independientes y figuras del sector empresarial y social.
Así, la opción más viable se reduce al eje PRI-PAN. Sin embargo, el gran problema radica en la titularidad de la candidatura a la gubernatura. El PRI reclama encabezar la boleta casi como condición sine qua non con uno de sus militantes, postura que el PAN difícilmente aceptará. A su vez, Acción Nacional le apuesta a impulsar un perfil eminentemente ciudadano, algo que la burocracia priista no digiere con facilidad. En la selección del abanderado reside el verdadero nudo gordiano: atestiguamos un escenario con muchas nueces y poco ruido en las mesas de negociación, contrapuesto con aspirantes envueltos en un alto ruido mediático.
La posible coalición busca ser competitiva en un contexto donde la ciudadanía exige una renovación auténtica. No es viable apostarle a los mismos nombres de siempre; se requiere una figura con peso propio. Aquí es donde cobra vigencia el gesto de Alejandro Magno.
¿Quién en Sinaloa tiene la capacidad política para asestar ese golpe de espada y cortar el nudo? Desde mi punto de vista, esa figura pudiera ser Manuel Clouthier Carrillo. Aunque repite una y otra vez que no le interesa participar cuando se le cuestiona, la lógica formal nos recuerda que una doble negación —o negar reiteradamente— equivale en el lenguaje político a una afirmación en potencia.
Clouthier posee la combinación de atributos que la encrucijada requiere: la independencia y el sello crítico que exige la ciudadanía, sumados a las tablas, el colmillo y el conocimiento profundo de las cañerías del poder que le faltan a los perfiles meramente gremiales. Su figura obligaría al PRI a aportar su infraestructura operativa sin imponer candidatos erosionados, y le permitiría al PAN abanderar una propuesta competitiva sin someterse al tricolor.
Cortar el nudo gordiano en Sinaloa implica dejar de lado el gradualismo y los cálculos de cuotas partidistas. Si las dirigencias insisten en las reglas habituales, la oposición quedará asfixiada en sus propios amarres; si apuestan por la espada de una candidatura con autoridad y peso real, la contienda de 2027 adquirirá una dimensión completamente nueva.





