Sergio Rosales

¿Líderes o marionetas?

¿Líderes o marionetas?

Por Sergio Rosales Inzunza

 

 

Sinaloa se encuentra abandonado y dominado por un sistema político que se niega rotundamente a evolucionar. Rumbo al proceso electoral de 2027, el libreto que nos presentan está sumamente desgastado: vemos aspirantes carentes de propuestas reales y visiblemente temerosos de sus titiriteros.

Nuestro problema no se reduce a un partido político en particular; el verdadero fondo es que ninguna marioneta del sistema actual será capaz de sacar a los ciudadanos de las profundas crisis que viven en el día a día. Si para el 2027 los ciudadanos de bien no somos capaces de transformar de raíz la forma de hacer política, y de armonizar la relación entre gobernanza y gobernabilidad, la contienda electoral será estéril y las heridas sociales al interior de nuestras crisis terminarán por radicalizarse.

En los hechos, Sinaloa no es un estado independiente ni soberano, de la misma forma en que nuestra república ya no es federada, sino tributaria. Hasta hoy, ni los partidos ni las instituciones gubernamentales han dignificado lo que verdaderamente significa el nombre de los Estados Unidos Mexicanos; por el contrario, operamos como una sociedad desunida y destructiva.

Sin un cambio de fondo en la simbiosis que debe existir entre gobernanza y gobernabilidad, nuestro futuro se vislumbra más que obscuro. El destino de la entidad depende enteramente de lo que acontezca en el proceso electoral del 6 de junio de 2027. Y no me refiero únicamente a la futura composición política que resulte de las urnas, sino a la imperiosa necesidad de elevar la calidad de los contendientes, ya que de ella depende la viabilidad misma de Sinaloa.

En el escenario local, Morena ya ha definido su rumbo con el nombramiento de su Coordinadora Estatal de la Defensa de la Transformación. Una claridad que el PRI, PAN, MC y el PAS todavía no logran procesar. En la baraja de la oposición aparecen figuras como Paola Gárate, Paloma Sánchez y Sergio “Pío” Esquer; sin embargo, resulta evidente que el perfil mejor posicionado y con mayor solidez técnica es el de Mario Zamora. Su formación como economista, su maestría en desarrollo regional y su probada experiencia política y administrativa lo perfilan como el aspirante con mayor capacidad para devolverle la certeza y la prosperidad a las 158 sindicaturas del estado.

No obstante, para romper el estigma del candidato tradicional, la narrativa de Zamora debe dar un giro drástico y detonar una postura de autonomía absoluta: «El futuro de Sinaloa no se va a decidir en escritorios ajenos ni bajo hilos invisibles. Para rescatar nuestras 158 sindicaturas, el único pacto válido es con los sinaloenses: gobernanza real, un gabinete de méritos y ni un solo cheque en blanco al pasado».

Bajo esta premisa, el reto para él o para cualquiera que pretenda abanderar a la oposición es mayúsculo. Los partidos políticos tienen que definirse con urgencia bajo los siguientes términos:

  • PRI, PAN y MC: Como fracciones parlamentarias de alcance nacional, necesitan por convicción política dejar de actuar como marionetas y demostrarle a la sociedad civil que están listos para ser sus verdaderos representantes.
  • PAS: Siendo el único partido local con estructura e identidad propia en Sinaloa, arrastra una preocupante carencia de voluntad para renacer y asumir el papel histórico que la realidad le demanda: representar el interés supremo de los sinaloenses por encima de los feudos personales.
  • Somos: Esta expresión de pluralidad ciudadana organizada, que en su momento demostró un enorme potencial, hoy padece el abandono de su dirigencia, la cual olvidó la estructura regional y la estrategia cívica que la hicieron posible.

Ante este panorama, la pregunta para todos ellos es obligada: ¿Por qué aspiran a la gubernatura y qué tienen realmente que decirle a la sociedad?

Para recomponer nuestro destino necesitamos unidad, pero también la existencia de un frente inteligente de donde emanen las directrices que conviertan a Sinaloa en una entidad verdaderamente autónoma, independiente y soberana. Las pasarelas políticas no deben servir para la simulación, sino para calibrar la firmeza de las propuestas. Es momento de condicionar el apoyo ciudadano y poner las cartas sobre la mesa: exigir un gabinete basado estrictamente en el mérito, establecer mecanismos de fiscalización social real y acabar, de una vez por todas, con los cheques en blanco para los gobernantes.

La inercia electoral hacia el 2027 nos coloca ante una advertencia estremecedora: seguir bajo el yugo de partidos marioneta y liderazgos sin autonomía no es solo estancamiento, es una condena directa al colapso de la soberanía y de la identidad sinaloense.

Si la innovación política de los partidos no rompe las cadenas de los viejos feudos, Sinaloa terminará por hundirse en la desolación, el abandono y la destrucción. El tiempo de las pasarelas amigables y de las simulaciones discursivas se agotó; insistir en el mismo proceso obsoleto equivale a firmar el acta de renuncia al futuro de nuestra tierra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button