Entre la estrategia y la sobriedad

Entre la estrategia y la sobriedad
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Culiacán concentra casi el 31.4% de la lista nominal de todo Sinaloa (alrededor de 746,000 electores de los 2.39 millones del estado). Ganar o perder Culiacán define la elección a gobernador; sin la capital, el diferencial en el resto de los municipios simplemente no alcanza.
Fui testigo directo de un acuerdo de ayuda mutua entre Mario Zamora y Noé Heredia, lo que representa una jugada pragmática y necesaria para amarrar la capital.
Si bien son muchos los aspirantes a la candidatura por la alcaldía de Culiacán —más aún si se concreta la alianza—, Noé Heredia es quien ha realizado el trabajo más constante y cercano en la capital. Desde mi análisis, es el mejor posicionado. Si la apuesta es ganar tanto la gubernatura como la alcaldía, deben ir los mejores, no los más acomodados ni los más populares. Y esta regla aplica no solo para la capital, sino para todos los municipios y las diputaciones locales y federales.
Así debería de ser. Sin embargo, ya sabemos cómo se operan las cosas a nivel nacional: el reparto de cuotas y los premios de consolación siguen siendo vicios difíciles de erradicar.
El problema actual es que varios aspirantes a la gubernatura le apuestan a esos premios de consolación a través del “rebote”. Es decir, aspiran a la grande sin contar con las canicas suficientes, pretendiendo que la candidatura a la presidencia municipal sea su red de seguridad.
¿Por qué complica las cosas este esquema? Porque muchos asumen que son indispensables en cualquier posición, aun sin haber hecho el trabajo de territorio en Culiacán. Además, al momento de repartir posiciones en la alianza, quienes queden fuera de la candidatura a la gubernatura voltearán de inmediato hacia Culiacán.
¿Y quiénes conforman esa lista? Entre los perfiles mencionados para la gubernatura que podrían buscar la alcaldía como alternativa están Paola Gárate, Roxana Rubio, Sergio Esquer, Eduardo Ortiz, Robespierre Lizárraga y Raúl Ibáñez. Esto sin contar a quienes, sin buscar la gubernatura, ya están en la contienda local, como Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda, entre otros cuadros que se sumen.
Siendo estrictamente pragmáticos, no se puede jugar a ganar dejando de lado a los perfiles con mayor respaldo real. En el análisis en tiempo real, las posiciones mejor perfiladas hoy para articular esta ecuación son Mario Zamora para la gubernatura y Noé Heredia para la alcaldía de Culiacán.
Sin embargo, para que esta fórmula camine y sume de verdad, requerirá de sobriedad absoluta, humildad en el territorio y trabajo a ras de suelo. La capital exige respeto y no tolera triunfalismos antes de tiempo; las candidaturas se construyen con la gente, no desde el pedestal.
Mario Zamora lo ha dicho: si alguien está con mejores posibilidades reales de ser el candidato a gobernador, se suma; igual Noé Heredia lo ha comentado en el caso de Culiacán. No se trata de ser candidato por capricho ni por vanidad. Se trata del futuro de Sinaloa y de Culiacán.
Eso sí, vale dejar una advertencia clara: cuando un actor político se sube a un ladrillo y empieza a “volar” cinco rayas arriba del suelo, la desconexión con la realidad y con el electorado suele ser inmediata. En el clima que vive Sinaloa, la arrogancia o el exceso de ego son veneno puro; la gente no busca salvadores inflados, sino empatía, sobriedad y resultados concretos.
Un aviso a los partidos de oposición no se pueden esperar hasta diciembre para formalizar la alianza, porque los aspirantes ya están logrando acuerdos muy importantes, como es el caso Noé Heredia y Mario Zamora. Morena los esta rebasando desde hace tiempo. Si quieren jugar a ganar deben formalizar entre ustedes la alianza y con nombre del candidato.





