El falso espejismo de Paloma Sánchez

El falso espejismo de Paloma Sánchez
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Tener un boleto comprando en la rifa política no significa contar con la estructura ni con el arraigo para ganársela. Ocupar un escaño en el Senado de la República otorga una vitrina nacional incuestionable, pero jamás sustituye el trabajo constante, el sudor de calle y la presencia permanente en las comunidades de Sinaloa. La política real no se hace por control remoto ni aterrizando los viernes para tomarse la foto de rigor e irse el domingo por la tarde.
Basar una aspiración a la gubernatura únicamente en el “palancazo” cupular y en la cercanía con la dirigencia nacional del PRI es repetir los vicios que sepultaron la confianza ciudadana en el pasado. Las candidaturas impuestas desde los escritorios de la Ciudad de México suelen generar el rechazo inmediato de la militancia de a pie, esa que realmente opera las casillas, moviliza las colonias y conoce los problemas de viva voz. En Sinaloa, los sectores productivos —agricultores, ganaderos, pescadores y empresarios locales— no entregan su respaldo mediante boletines de prensa ni por consignas dictadas a más de mil kilómetros de distancia.
Para que una coalición opositora sea verdaderamente competitiva frente a la maquinaria de Morena, requiere de un proyecto de estado con pies en la tierra, articulado por liderazgos que dialoguen a diario con la sociedad civil y los actores territoriales, y no por perfiles de presencia esporádica.
Si la intención de la alianza en Sinaloa es competir con verdadera posibilidad de triunfo y no limitarse a entregar un mero testimonio de participación, es momento de actuar con pragmatismo y madurez política. Un escaño senatorial y el cobijo de una dirigencia nacional no sustituyen el polvo de las sindicaturas ni la interlocución diaria con la entidad.
Seguir apostando por una aspiración de fin de semana no solo desgasta a la coalición, sino que envía un mensaje de desdén a la militancia local. Lo sensato y verdaderamente responsable sería dar un paso al lado, declinar esa pretensión y abrir paso a quienes han mantenido un trabajo permanente en el territorio, perfiles con kilometraje real, arraigo de tierra y la capacidad de articular una alternativa seria frente al poder.
Si lo que busca es ser la sepultera del PRI en Sinaloa y ser la candidata solo del PRI, ya la tiene en la bolsa, basta una sola palabra de “Alito” y asunto arreglado.





