2027: La hiperfragmentación del voto en Sinaloa

2027: La hiperfragmentación del voto en Sinaloa
Por: Juan Manuel Acuña Salomón
En la alta estrategia electoral hay un principio básico: cuando no te alcanzan los números para ganar con legitimidad, tu única salida es dividir al enemigo. Eso es exactamente lo que se está cocinando en los laboratorios del oficialismo de cara al 2027 en Sinaloa. Ante el evidente desgaste y el profundo hartazgo ciudadano contra la acartonada retórica de la 4T, la consigna es clara: hiperfragmentar el voto para que la oposición se canibalice entre sí.
Hagamos un ejercicio de matemáticas frías, alejados de los discursos triunfalista. Si la tendencia sigue su curso, en la boleta para la gubernatura de 2027 podríamos tener un escenario bizarro pero real de 7 candidatos.
Por un lado, la oposición actual: PRI, PAN, MC y el PAS. Por el otro, el bloque oficialista: Morena, Verde y PT. Ahí van 5. Súmele los 2 partidos nuevos SOMOSMX y PAZ que obtuvieron su registro y que saldrán a competir para sobrevivir. El resultado: 7 nombres pulverizando el descontento social.
En este tablero fragmentado, los números reales —no los de las encuestas pagadas— nos dicen lo siguiente, tomando como base una participación similar a la del 2021 de aproximadamente 1,070,000 votantes:
El bloque MORENA-VERDE-PT hoy tiene un techo de cemento. Con el campo sinaloense abandonado y el comercio asfixiado, su capacidad de crecimiento está topada. Siendo realistas, aspiran a un máximo del 36%, lo que equivale a 385,200 votos. El PRI conserva una estructura dura del 25% (267,500 votos) y el PAN un 18% de voto urbano y de clases medias (192,600 votos). Si pensamos con realismo que Movimiento Ciudadano araña un 5% (53,500), que el PAS bajo presión mantiene otro 5% (53,500), y que los 2 nuevos logran su sobrevivencia quedándose con un 6% en conjunto (64,200 votos), el mapa queda dibujado de forma exacta.
Si cada quien juega para su santo, el ganador por default —y por la mínima— será Morena. Ese es su juego.
Los puristas y utópicos hablarán de una “Alianza Total” (PRI-PAN-MC-PAS) para ganar holgadamente. Hablemos a calzón quitado: eso es inviable. Las agendas nacionales de MC y los intereses de supervivencia del PAS hacen imposible esa foto. Pero las matemáticas, que no saben de egos ni de burocracias, nos revelan el verdadero as bajo la manga: la Alianza Quirúrgica entre el PRI y el PAN.
La suma es simple y fulminante: PRI (267,500) + PAN (192,600) = 460,100 votos.
Incluso aplicando un drástico margen de error por cualquier fuga de militancia, la coalición PRI-PAN supera al bloque de Morena (385,200) por una ventaja inicial de 74,900 votos. Es una victoria matemática y contundente en cualquier escenario.
El diseño del oficialismo de meter partidos satélites para robarle puntos a la oposición se estrella de frente contra la pared de la realidad. Sinaloa no quiere más de lo mismo, pero tampoco quiere el suicidio de la división.
La moneda está en el aire y los números no mienten. Quienes desde la comodidad de sus escritorios en Culiacán o en la Ciudad de México pretendan dinamitar el acuerdo PRI-PAN por soberbia o por cuidar sus pequeñas parcelas de poder, deben saberlo ya: no estarán compitiendo, estarán entregando el estado. En el 2027 no habrá espacio para las terceras vías ni para los llaneros solitarios; o se consolida el bloque inteligente o se le da oxígeno al régimen. Las matemáticas ya hicieron su trabajo; ahora falta ver si las dirigencias tienen las agallas para ejecutarlo.





