Juan Manuel Acuña

El fin de Morena en Sinaloa

El fin de Morena en Sinaloa

Por: Juan Manuel Acuña Salomón

 

Sobreoferta de aspirantes: La estampida por los restos de la 4T

En Sinaloa, la realidad en las calles y el sentir ciudadano revelan un electorado profundamente crítico, cansado y polarizado. En el estado, el triunfo de Morena ha dejado de ser un trámite automático; hoy se perfila como una contienda cuesta arriba y de altísimo riesgo para cualquier candidato con el sello oficialista.

Para la gran mayoría de los políticos locales alineados con el régimen, la lógica ya no es la lealtad ciega al proyecto de la Transformación, ni al partido, ni mucho menos a la hegemonía del grupo en el poder. Esta falta de certezas ha detonado una severa crisis e incertidumbre interna. El fenómeno de la sobreoferta de aspirantes buscando posicionarse de cara al proceso de 2027 no es una muestra de fuerza ni de abundancia de perfiles; es, en realidad, un acto de pura supervivencia política. Le están apostando descaradamente a lo poco que le queda de credibilidad a la marca.

Ante la inminente erosion del proyecto, a los cuadros locales no les queda otra opción que competir entre sí para arrebatar las reducidas posiciones que perciben como seguras o asegurar una diputación plurinominal antes de que la implosión del partido en Sinaloa sea total.

De ahí surge esa prisa desesperada de registrarse en la plataforma de Morena: la mayoría busca mover su mermada imagen, medir el poco aire que les queda y sentarse a negociar premios de consolación. El debacle oficialista en Sinaloa es una realidad; la temperatura política está al punto de ebullición y la prisa delata el miedo. En el fondo, ellos saben perfectamente que muy pocos lograrán la victoria en las urnas.

Sin embargo, este escenario de colapso oficialista solo fructificará si la oposición actúa con determinación. Para que la derrota de Morena se concrete, la oposición debe dejar en claro —y cuanto antes— que irá en una alianza total.

Hasta el momento, Movimiento Ciudadano parece ser el único obstáculo para concretar este frente amplio. Ir solos sería, sin duda, su peor error táctico y posiblemente su fin político, al menos en Sinaloa. Es un punto que he discutido directamente con personas del equipo de Sergio “Pío” Esquer; aunque ellos insisten en defender su postura de ir en solitario —respetable, pero no compartida—, la lógica más elemental nos dice que cada voto que capture MC fuera del bloque opositor termina restándole fuerza a la alternancia y jugando a favor de Morena, actuando, se quiera o no, como comparsa del régimen.

Si MC persiste en no sumarse al bloque opositor, las consecuencias serán inmediatas: una reducción drástica de su caudal electoral provocada por el voto útil de la ciudadanía, que castigará a quienes fracturen la posibilidad del cambio.

De consolidarse la alianza de toda la oposición, el triunfo frente a Morena está prácticamente garantizado. No obstante, la oposición está jugando peligrosamente con el tiempo. Mantener la vieja costumbre de formalizar los acuerdos minutos antes de que venza el plazo de registro legal es una estrategia caduca que no responde a la gravedad de la coyuntura actual. Es el momento de enviar un mensaje de firmeza: formalizar la alianza ya y definir claramente a la figura que la encabezará.

En este momento, entre los perfiles de oposición con mayor posicionamiento y trayectoria están dentro del PRI destacan Mario Zamora, Paola Gárate y Paloma Sánchez, sin descartar a liderazgos valiosos de otros partidos aliados. Con una alianza sólida, cualquiera de ellos podría hacer un papel competitivo; sin embargo, la estrategia dicta que debe abanderarla el perfil mejor posicionado, y en esa medición, hoy en día Mario Zamora lleva la delantera.

Las condiciones para ganar están dadas. Solo hace falta tomar decisiones con sentido de urgencia.

Una vez formalizado el frente opositor, la desbandada en Morena será masiva y los aspirantes rechazados buscarán cobijo desesperadamente en las filas de la oposición. Abrirles las puertas a esos perfiles por meros intereses de grupo o cálculo de cúpula sería un error nefasto. La oposición debe mantener la dignidad y la congruencia si realmente quiere representar el cambio que la ciudadanía sinaloense exige.

 

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