En el cuadrilátero electoral

En el cuadrilétero electoral
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Sinaloa y Ahome atraviesan momentos decisivos. Si la alianza opositora insiste en las mismas fórmulas gastadas y en las decisiones de cúpula que la ciudadanía repudia, el resultado para 2027 ya está escrito.
Ahome necesita audacia. O las dirigencias entienden que hay que romper el molde para armar equipos ganadores con perfiles de verdadero arrastre popular, o que comiencen a redactar desde ahora los discursos para justificar una nueva derrota. En la política, igual que en el boxeo, el que no arriesga y no pega primero termina en la lona. Ahome no es la excepción.
En días pasados, tras una conversación franca con liderazgos del municipio, salió a relucir una llamada telefónica con un personaje que a varios “persignados” de la política tradicional les genera bastante ruido: Jorge “El Travieso” Arce. Mientras la burocracia de partido debate en la comodidad del escritorio, en las calles del norte del estado la realidad marcha a otro ritmo: el ex campeón mundial ya levantó la mano y busca formalmente abanderar a la gran alianza opositora por la presidencia municipal de Ahome.
Para los puristas del “deber ser” partidista, la sola mención suena a sacrilegio. “¿Un boxeador gobernando la alcaldía?”, cuestionan con aire de superioridad moral. Pero a esos analistas de sobremesa se les olvida un pequeño detalle: el paradigma electoral cambió para siempre y el electorado ya no compra las fórmulas acartonadas de siempre.
El “Travieso” no es el político tradicional que llega a pedir el voto para enriquecerse; es el campeón que salió de abajo, que conoce el hambre y la falta de oportunidades en las colonias y comunidades de Ahome, y que está dispuesto a pelear por la gente con la misma garra que demostró en el ring. Como dicen en el barrio: es gente del pueblo que iría a sacudir la burocracia en favor de los ciudadanos.
Quienes lo descalifican de botepronto olvidan además que no se trata de un improvisado en las lides electorales. Arce ya superó su curva de aprendizaje político en las elecciones de 2024, cuando abanderó a la coalición PAN-PRI-PRD como candidato a Diputado Federal por Hermosillo, Sonora. Ahí caminó el territorio, encabezó mítines y probó de primera mano el rigor de una contienda real.
Si en aquel momento las cúpulas nacionales respaldaron su perfil para competir en Sonora, con mayor razón la dirigencia nacional comprende que en Sinaloa —su tierra natal, donde la gente lo siente 100% suyo— su capital afectivo y electoral se multiplica de forma exponencial.
Por eso, si esta propuesta no prospera, no será por falta de votos ni de arrastre popular en Ahome. Tampoco por falta de interés desde el centro del país, donde las dirigencias nacionales miran con pragmatismo y buenos ojos las figuras de alto impacto mediático; ni por vetos de grupos como el malovismo, ni de Mario Zamora, quien encabeza las preferencias hacia la gubernatura dentro de la alianza.
El verdadero obstáculo será, como de costumbre, la miopía y el celo de las dirigencias locales: aquellos dirigentes que prefieren mandar al matadero a un candidato “tradicional de la casa” —garantizando la derrota pero amarrando las regidurías plurinominales— antes que arriesgarse a ganar con una figura disruptiva que hable de tú a tú con la gente.
Es la hora de decidir: o compiten para ganar la alcaldía, o se acomodan para administrar la derrota.
Queremos ver caras nuevas de la sociedad civil, aquí está una de ellas.





