Juan Manuel Acuña

La importancia del PAS

La importancia del PAS

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Tuve la oportunidad de sostener una interesante e importante plática con Robespierre Lizárraga, presidente del Partido Sinaloense (PAS), en el restaurante Casa María.

Somos muy dados a menospreciar en nuestras opiniones a los partidos que consideramos “chiquitos” por su porcentaje de votación. Es el caso del PAS; sin embargo, ese porcentaje de votos —por modesto que parezca frente a los partidos “grandes”— suele ser de suma importancia cuando las cifras se cierran, como indudablemente ocurrirá en la contienda del 2027.

Ha existido mucho manejo mediático sobre si se dará o no la alianza total en Sinaloa. He insistido en que esto no es una cuestión de si los partidos quieren o no: debe darse si pretenden seguir vigentes, al grado de que fragmentados ponen en riesgo su propia existencia.

El 6.3% de la votación que obtuvo el PAS en 2024 puede verse como una cifra baja, pero representa 80,090 votos. Aunados a otras fuerzas como Movimiento Ciudadano (MC), que logró el 7.38% (89,743 votos), y el nuevo partido Somos, que proyecta un 3% (alrededor de 33,000 votos), la suma alcanza los 202,833 votos. Una cifra nada despreciable.

Para darnos una idea clara del escenario: en 2024 el PRI obtuvo solo 156,386 votos y el PAN 157,532 votos, alcanzando entre los dos un total de 313,918 votos. Al analizar estos números, nos damos cuenta de la relevancia estratégica de estos partidos “pequeños”, que son, en última instancia, los que marcan la diferencia entre ganar o perder.

Centrándonos en el análisis del PAS, Robespierre Lizárraga compartió datos de alto interés. Como en todos los partidos de oposición, su narrativa oficial indica que “no son los tiempos” y que hay que esperar, aunque reconoce acercamientos informales con todas las fuerzas políticas, incluyendo a Morena. Sin embargo, tras esta conversación, confirmo que una alianza del PAS con Morena es prácticamente imposible dados los acontecimientos recientes.

Otro dato relevante es que su relación con el PRI no es del todo tersa debido a agravios pasados, lo que deja abierta la posibilidad de un bloque PAN-MC-PAS, con acuerdos puntuales con Somos.

Desde mi perspectiva, le comenté a Robespierre que, independientemente de las rencillas pasadas con el PRI, la alianza total debe darse. Ya no se trata de intereses partidistas; se trata de Sinaloa, y por Sinaloa vale la pena ceder y conciliar.

¿Por qué es indispensable el PAS en este frente?

Estructura territorial viva: A diferencia de los partidos tradicionales (PRI y PAN), cuyas estructuras locales han sufrido un severo desgaste operativo, el PAS mantiene una organización territorial activa de manera permanente.

Capacidad de movilización en el “Día D”: Sus más de 80,000 votos no son un mero reflejo de opinión pública; son votos duros, identificados y promovidos casilla por casilla. En una contienda apretada, contar con una estructura que cuide casillas, movilice votantes y resguarde actas vale mucho más que el porcentaje en papel.

El factor Culiacán y municipios clave: En Culiacán radica su principal fortaleza, pero su peso es igualmente determinante en municipios medianos y pequeños. En distritos donde la brecha entre Morena y la oposición sea de apenas 2,000 a 4,000 votos, la maquinaria pasista se convierte en el diferencial automático entre ganar o perder un ayuntamiento o una diputación.

El PAS no es el adorno de la alianza: es el engranaje que la vuelve competitiva en el terreno de juego real, exactamente igual que MC y Somos. No en vano el PAS suma 14 años vigente en Sinaloa, demostrando en los hechos su peso político.

Si de verdad nos preocupa el futuro de nuestro estado, la alianza total es el único camino viable. Recordemos que Sinaloa no tiene dueño. ¡Fuera Morena!

Gracias a Robespierre por haber aceptado esta enriquecedora plática.

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