Juan Manuel Acuña

Sinaloa: de la queja a la acción

Sinaloa: de la queja a la acción

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Nos quejamos, exigimos y pedimos, pero no siempre somos capaces de actuar. El estado se está desbaratando frente a nuestros ojos y nuestra apatía parece estar en su nivel más alto. Ni siquiera hemos sido capaces de unirnos; los ejemplos abundan. Por más esfuerzos y buena voluntad que muestran algunos liderazgos, con frecuencia todo termina en una disputa estéril por ver quién figura más.

El partido en el poder podrá controlar las instituciones, pero jamás el voto. He ahí la trascendencia estratégica de consolidar un frente común: ciudadanía organizada y partidos de oposición actuando como un solo bloque en 2027 para cambiar el rumbo del gobierno en Sinaloa.

Para lograrlo, primero debemos demostrar que, estando unidos, lo imposible se vuelve alcanzable.

Este próximo 13 de septiembre tenemos la oportunidad clave de poner a prueba esa fuerza en la marcha convocada por la paz. Aunque ese sea el lema, la realidad es que esta movilización es por la sobrevivencia de Sinaloa. Anhelamos la paz, pero también urge salir del severo estancamiento económico y del abandono institucional en el que las autoridades actuales nos han sumido.

Por eso, la marcha es, en esencia, por Sinaloa. Y el mensaje para los organizadores debe ser claro: esta movilización debe resonar en todo el territorio estatal, en cada uno de los municipios y no concentrarse únicamente en Culiacán. La crisis y el abandono los padece el estado entero. Aún estamos a tiempo de ampliar la convocatoria a lo largo y ancho de la entidad; solo así se mandará el mensaje contundente de que la ciudadanía organizada puede mover la balanza.

Para que esto funcione, es indispensable dejar atrás las agendas y los intereses personales.

Es de todos sabido que en movilizaciones anteriores generó polémica la presencia de los partidos de oposición, al grado de criticar su participación y entorpecer su asistencia. Ese error no se puede repetir. La marcha debe construirse con la suma de toda la sociedad civil y todas las fuerzas políticas de oposición. No importa si asisten de rojo, azul o de cualquier otro color; el objetivo prioritario es reunir la mayor concentración posible y enviar un mensaje contundente sobre la magnitud de lo que vendrá en 2027 si acudimos de manera masiva a las urnas con la única herramienta legal y transformadora que poseemos: el voto.

Por ello, hago un llamado explícito a las dirigencias y militancias del PRI, PAN, MC, PAS y SOMOS a convocar y articular el contingente más numeroso que se haya registrado en la historia reciente de Sinaloa. Si hay voluntad real, es perfectamente posible.

En esta causa no caben ni los nombres propios ni los protagonismos de color. Es la sociedad organizada, hombro con hombro con la oposición, quien da forma a este esfuerzo. Ningún actor debe ostentarse como el único dueño de la narrativa; se trata de construir una historia colectiva.

Lograr una asistencia masiva e impresionante será el verdadero reflejo de lo que podemos detonar en las urnas en 2027. De no hacerlo, no nos quede espacio para el lamento ni para la queja estéril si el deterioro del estado se profundiza. La gestión actual ya demostró con creces su capacidad para desmantelar Sinaloa.

No seamos cómplices por omisión. Que cada quien asuma y haga su parte.

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