Juan Manuel Acuña

¿Quién manda en…

¿Quién manda en…

Por Juan Manuel Acuña Salomón

Después de pasar la lupa por la oposición en Sinaloa y desnudarlos como lo que son —marcas desahuciadas o franquicias familiares entregadas a la inercia—, la pregunta obligada no es qué van a hacer ellos en la próxima elección. La verdadera pregunta, la que cala hondo en el círculo rojo y sacude las estructuras, es una sola: ¿Quién manda hoy en Sinaloa? Para entender la respuesta, primero hay que ver cómo se reparten las siglas que supuestamente aspiran a competir, para luego entrar a la verdadera disección del poder real.

¿Quién manda en el PRI?

En el PRI, el tricolor vive una de sus peores fracturas cupulares, y hoy el control se lo disputan fuerzas que jalan para lados distintos. Por un lado está el centralismo de “Alito” Moreno, quien tras la salida forzada y el repliegue de los viejos priistas tomó el control por asalto; hoy, quien pone las reglas y define las candidaturas clave desde la Ciudad de México es Alejandro Moreno, teniendo como principal correa de transmisión en el estado a Paloma Sánchez, a quien cuida y proyecta como su carta fuerte para el futuro. Por otro lado, la dirigencia formal opera en el vacío, donde Paola Gárate tiene el membrete pero lidera un grupo acotado, debilitado por las deserciones masivas de los últimos años y con muy poco margen de maniobra financiero y político. A esto se le suma el factor de Mario Zamora, quien aunque formalmente no tiene el control del partido ni de las siglas locales, opera como un jugador autónomo con peso propio debido a sus relaciones en el centro del país y su activismo personal, jugando por su cuenta y fuera del círculo de la dirigencia estatal.

¿Quién manda en el PAN?

Por los rumbos del PAN, en el blanquiazul no hay una gran figura moral ni ideológica; lo que hay es una cooperativa de intereses que opera bajo la lógica de una franquicia familiar. El grupo de Roxana Rubio mantiene el control de la dirigencia estatal, del padrón raquítico y de los dineros del partido, enquistándose en las posiciones clave del comité estatal para decidir quién va en las primeras posiciones de las listas plurinominales. Mientras tanto, el poder real lo ejerce la mesa de “cuotas y cuates”, integrada por tres o cuatro cabezas de grupos internos o tribus que se reparten los comités municipales más importantes como Culiacán, Mazatlán y Ahome. A ellos no les interesa crecer hacia afuera ni atraer simpatizantes; su negocio es mantener el control interno para asegurar las regidurías y las diputaciones de consolación.

¿Quién manda en el MC?

En lo que respecta a Movimiento Ciudadano, aquí la estructura es la más vertical y dependiente de todas, dividida entre el pasado operativo y el presente corporativo. El mando absoluto le pertenece a la cúpula nacional con Dante Delgado, ya que en este partido no se mueve una hoja en Sinaloa sin su visto bueno, operando estrictamente como una gerencia foránea donde las decisiones estratégicas, los presupuestos pesados y las candidaturas grandes se definen en la oficina central de la Ciudad de México. Sin embargo, el poder de los patrocinios y el grupo empresarial entró en juego con la llegada de Sergio “Pío” Esquer a la coordinación estatal, pasando el control operativo y financiero a manos del bloque empresarial más pesado del estado, con el Grupo Coppel a la cabeza; ellos ponen la agenda de la cúpula estatal actual buscando replicar un modelo de propuesta ejecutiva, aunque carezcan de base social. Este avance ha dejado al “torrismo” en retirada, pues la estructura territorial de calle que construyó Sergio Torres y que mantenía vivo al partido en los municipios ha sido desplazada y va en picada, quedando sus liderazgos de base marginados de las decisiones de la mesa del dinero y de la cúpula nacional.

Y por último… ¿Quién manda en Sinaloa?

De entrada, nadie. La ingobernabilidad es el quehacer de todos los días. Pero hagamos la pregunta seria, de esa que incomoda: ¿Quién crees tú que manda en Sinaloa? La realidad es que el poder formal está atomizado. No hay un mando único; lo que hay es un archipiélago de parcelas donde cada quien defiende su feudo y atiende a sus propios patrocinadores. Mientras Rubén Rocha opera con la inercia de quien formalmente ostenta la silla pero cuyo control real se desvanece en la operación cotidiana, Enrique Inzunza maneja la parcela de la estructura dura, la de los hilos invisibles y la estrategia jurídica que tuerce o amarra voluntades, al tiempo que Imelda Castro juega en la parcela de la legitimidad institucional y la interlocución directa con el centro, tejiendo su propia red de cara al futuro. ¿O será que la verdadera parcela grande se maneja desde el escritorio de Claudia?
Lo cierto es que el suelo se está moviendo. La desbandada ya empezó y es apenas el principio de la debacle. El tufo a fin de ciclo es tan real que la disciplina interna se está quebrando ante los ojos de todos, desatando un canibalismo puro por la sucesión. El escenario está lo bastante fracturado como para que los satélites históricos huelan la debilidad: el Verde y el PT ya no se conforman con las migajas de la mesa. Hoy sienten que tienen el oxígeno político y el cobijo del centro para meter un candidato propio a la gubernatura; en sus cálculos, el próximo gobernador de Sinaloa ya no tiene que salir obligatoriamente de las filas de Morena. La muestra más clara de esta audacia y del reacomodo de fuerzas está en el Verde, donde figuras como Ricardo Madrid operan con una agenda propia, moviendo piezas y midiendo el agua a los camotes, listos para capitalizar el vacío que deje la marca principal. En Sinaloa, el poder se ha vuelto un campo de fuerzas tan fragmentado que el que cree que tiene la parcela grande, a menudo solo gobierna sobre el vacío. Nadie tiene el control absoluto, pero todos tienen el dedo en el gatillo político. Aquí, el verdadero poder no reside en la ejecución visible, sino en la claridad de criterio para entender que, mientras ellos se disputan los hilos y operan su propia sobrevivencia, la calle sigue pagando el costo de la simulación.

La mesa esta puesta para salir de esta crisis. La respuesta es ALIANZA TOTAL.

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