Juan Manuel Acuña

Heriberto Félix Guerra: una buena opción

 

Heriberto Félix Guerra: una buena opción

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Las cosas en Sinaloa no están para experimentos. En un estado en crisis no se debe cambiar por cambiar; se ocupa un candidato que sepa exactamente qué hacer desde el primer día de su gobierno. Se necesita a alguien que pueda ser el puente entre la sociedad organizada y la política.

Ese alguien tiene nombre y apellido: Heriberto Félix Guerra.

Al animarme a escribir esto lo hago de forma personal y como analista. Si bien puedo tener simpatía hacia este personaje, lo planteo desde la óptica del análisis y como una persona profundamente preocupada por su estado. Es triste ver a Sinaloa en esta situación y constatar que, a pesar de estar viviendo un infierno, la apatía, el miedo y la incertidumbre nos tienen paralizados, sin querer salir de nuestra zona de confort —si es que todavía la tenemos—.

Entremos al tema. Mencionar a Heriberto Félix Guerra es a título personal. Tengo entendido que él no está pensando en esta posibilidad, pero debería hacerlo. ¿Por qué lo digo? En primer lugar, porque llena todos los requisitos para ser ese puente entre la sociedad organizada y la política; un puente que urge construir y cruzar de lado a lado, sin quedarse a medias.

Heriberto tiene la solvencia técnica, la experiencia probada en el manejo de crisis y el nivel de interlocución indispensable para sentar a todos los sectores productivos y sociales a rescatar al estado. Para el PAN, su postulación es un regreso natural a la competitividad; para el PRI, aunque represente un trago amargo para el orgullo de sus siglas, es la única aduana intermedia pragmática que les garantiza sobrevivir y formar parte de un verdadero gobierno de coalición.

El mensaje para las dirigencias partidistas es crudo y directo: la soberbia de ir solos o el agandalle de cuotas es pavimentarle el camino a la continuidad de Morena. La prioridad número uno es rescatar a Sinaloa, y Heriberto debe encabezar la alianza. Pero si los partidos insisten en la miopía y deciden cerrarse en sus burocracias, la sociedad civil organizada ya no se va a quedar cruzada de brazos esperando a que se pongan de acuerdo. Si no hay alianza de partidos, Heriberto Félix Guerra puede ser el candidato de Somos MX Sinaloa, una plataforma abierta a la ciudadanía y el vehículo idóneo para estar en las boletas este 2027.

Mientras el gobierno actual está paralizado y sumido en la opacidad, Heriberto tiene un historial impecable de alta gerencia pública y privada. En crisis de gran calado demostró capacidad de respuesta rápida y transparente. Sinaloa no necesita un político que use el estado para su beneficio personal ni el de sus grupos, sino un administrador que use el gobierno para rescatar la economía y reconstruir el tejido social. Un administrador que sabe de política y que, cuando se ocupa, la usa; que sabe para qué es el poder y cuándo ejercerlo para el bien de Sinaloa.

Él es el interlocutor real con los sectores productivos. El campo sinaloense está abandonado, el comercio local asfixiado y los empresarios bajo fuego por la incertidumbre. Heriberto habla el idioma del sector productivo. Puede sentarse con los agricultores del norte, los comerciantes del centro y los desarrolladores del sur porque entiende de cadenas de valor, financiamiento y certidumbre jurídica. No es un enemigo del desarrollo; es un facilitador.

En un entorno donde la política estatal se ha dedicado a dividir y a cerrar las puertas a la crítica, su figura no arrastra los negativos ni los escándalos que desgastan a los liderazgos tradicionales. Genera un respeto transversal que desarma la narrativa oficialista de “los mismos de siempre” y ofrece una alternativa limpia y de paz. Es un administrador probado que sabe cómo reactivar mercados y dar tiros de precisión con programas públicos, sin improvisaciones. No encarna los vicios del pasado que tanto se critican, sino la eficiencia técnica que hoy urge.

Un perfil como este es el que necesita Sinaloa en estos momentos. La gente sabe que dice lo que piensa, “no le saca” y tiene un valor civil incuestionable. Si buscas gobernar un estado en crisis y atraer inversión, su perfil es superior. Él sabe muy bien que un buen capitán marca el rumbo y el valor, y que se necesita gente valiosa y experimentada para que la maquinaria del barco opere. Es un hombre de sistemas, de equipos y de formas.

Este es un análisis personal. El que tiene la última palabra para tomar esta decisión es él. Ojalá lo haga, por el bien de Sinaloa.

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