Los hilos invisibles y los grupos de poder en Sinaloa

Los hilos invisibles y los grupos de poder en Sinaloa
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Aquí no se trata de democracia es un asunto de poder y de supervivencia. Hay que olvidarse de ideologías eso está en el pasado, en Sinaloa para ganar a Morena solo se ocupa al PRI y al PAN, si bien existen más partidos no están compitiendo por la ganar la gubernatura, sino por la franquicia. Solo les interesa sus 32,100 votos —ese maldito 3% legal— que define quién sigue cobrando prerrogativas y quién se va al cadalso presupuestal.
Para que las cuentas les cuadren a los nuevos y a los locales en peligro de extinción, el algoritmo financiero es perverso: el ajuste real viene de quitarle el aire al PAN y al PRI. Desinflar a los viejos cascarones para inflar artificialmente a las marcas emergentes y mantener el negocio de la partidocracia plural. No es una fiesta democrática; es un reparto contable de las migajas del pastel electoral para que todos los dueños de los logotipos sigan teniendo un asiento en la mesa del presupuesto. A eso le apuesta Morena.
Entremos al tema de los hilos invisibles, ya no tanto y los grupos reales de poder. los grupos de poder en Sinaloa solo hay dos que vale la pena analizar. el de Rocha en el poder que madreo al grupo Malova por eso lo de cobrar facturas. pero ante una eminente entrega de Rocha ese poder se acaba. y no hay nadie en ese grupo que lo supla. Malova lo sabe y va con todo. Mazatlán sin grupos y los del centro Coppel siempre se unen a quien piensan que lleva la de ganar, no se complican las cosas.
En Sinaloa, la política real no se escribe en los discursos de campaña ni en las promesas de bienestar. Se define en las mesas de unos cuantos grupos locales que entienden que el poder es de suma cero: para que uno viva, el otro tiene que ser desmantelado.
Hoy, el tablero sinaloense se ha reducido a solo dos bloques con capacidad de fuego real. Los demás son espectadores o acomodaticios.
Por un lado está el grupo de Rubén Rocha Moya. En su ascenso, se encargó de desmantelar y golpear con saña las estructuras del malovismo, replegándolos a su cuartel de invierno. Sin embargo, el talón de Aquiles de la marca guinda en el estado es biológico y sucesorio: ante una inminente entrega de Rocha, el poder de su grupo se agota. No hay herederos en esa corte, no hay un relevo con el colmillo suficiente para sostener la estructura. Es un proyecto con fecha de caducidad inmediata.
Y en la otra esquina, Mario López Valdez lo sabe perfectamente. El grupo del norte olió la debilidad, detectó el vacío que viene y ha decidido ir con todo. Hablar de Malova es hablar de dinero y del control operativo absoluto de los cascarones locales del PAN y del PRI.
Entonces la pregunta obligada es: ¿Quién manda verdaderamente en Sinaloa?
El verdadero choque de trenes, el que define quién manda, se reduce hoy al Norte contra quien todavía manda en el Tercer Piso.
Ya habrá tiempo de entrar de lleno a este tema. Donde el futuro de Sinaloa esta en juego. Para bien o para mal.





