Se busca candidato(a)… ¿Quién se anima?

Se busca candidato(a)… ¿Quién se anima?
Por Juan Manuel Acuña Salomón
La ciudadanía está harta de las mismas caras, las mismas mañas y las mismas promesas vacías de la clase partidista tradicional. Hoy, esa supuesta “zona de confort” en la que muchos pensaban que se encontraban es una total ilusión. No estamos en época de bonanza. Con la crisis actual, el patrimonio, las empresas y las familias que tanto protegen están bajo un riesgo real. Seguir agachando la cabeza o pretendiendo pagar protección en la sombra no va a salvar a nadie del colapso económico o institucional del estado. Si Sinaloa se hunde, sus negocios, sus inversiones y el futuro de sus hijos se hunden con él. Participar ya no es un asunto de buena voluntad o de filantropía; es un estricto mecanismo de supervivencia.
No se vale ser sinaloense solo en las buenas. Esta tierra nos ha dado todo lo que tenemos: el estatus, el patrimonio y la vida misma. Lo mínimo que dictan la decencia y el patriotismo regional es devolverle algo en el momento de mayor necesidad. Retirarse no es opción en plena tormenta es un acto de cobardía y de ingratitud con el estado que nos hizo lo que somos.
Tenemos que entender algo de una vez por todas: la política ya no es para los políticos, tenemos que romper este paradigma. La política es hoy asunto de todos.
Dejemos de justificarnos con los contras. Que si el financiamiento, que si el chantaje fiscal o el uso del aparato del Estado para asfixiar a quien asome la cabeza. Quien gana el poder, tiene el poder, y desde la silla se cambian las reglas del juego. La sociedad organizada tiene el peso específico y los recursos para condicionar el tablero, imponer la agenda ciudadana y obligar a las nuevas fuerzas de oposición a abrirse de verdad. Las candidaturas ciudadanas tienen algo invaluable que a los políticos de siempre les falta: hoja de servicios, autoridad moral y resultados tangibles. La gente está ávida de votar por alguien que actúe, no por alguien que simule.
Es hora de dejar las mesas de café, los lamentos en las reuniones de consejo y los diagnósticos de escritorio. Si la casa se está incendiando, tenemos que ser nosotros quienes apaguemos el fuego, ¿o vamos a esperar a que ya no quede nada por salvar?
La pregunta ya no es si se puede o no ganar; tenemos que ganar.
Sinaloa tiene perfiles de talla nacional, hombres y mujeres con espina dorsal, trayectoria impecable y éxito probado que pueden sacar al estado del bache si se deciden a dar el paso. La baraja real existe, la capacidad sobra; lo único que falta es que firmen el cheque de su propio compromiso histórico.
La pregunta queda fija en el aire para sacudir las conciencias: Se busca candidato(a) ciudadano que tenga el valor de dar un paso al frente por Sinaloa… ¿Quién se anima?





