Notas al margen para la oposición en Sinaloa y sus aspirantes

Notas al margen para la oposición en Sinaloa y sus aspirantes
Por Juan Manuel Acuña Salomón
La clase política sinaloense se ha acostumbrado a dos extremos: al halago pagado que adormece o a la crítica visceral destructiva, también pagada, que solo busca descalificar. Este artículo no pertenece a ninguna de esas dos escuelas.
Sé que no tengo la verdad absoluta, pero ofrezco una opinión sincera, razonada y lo más certera posible sobre el momento que vivimos. Todos mis artículos los firmo con nombre y apellido, y asumo de frente todas las críticas, tanto a favor como en contra.
En la conversación política actual abundan las asesorías de oído, pero escasea la autocrítica colectiva. Las líneas que siguen no pretenden ser una lección de estrategia para nadie, sino una serie de observaciones de fondo sobre lo que está en juego para Sinaloa frente a 2027 y los riesgos de seguir operando bajo las mismas dinámicas del pasado.
A las dirigencias partidistas: PRI, PAN, MC, PAS y SOMOS
El tiempo en política es un recurso no renovable: camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Mientras la oposición debate en la indefinición, la maquinaria oficialista trabaja en territorio con visión de largo plazo. La pregunta no es solo si habrá o no una alianza formal en el papel, sino cuándo se definirá un método claro y legítimo para presentar un proyecto competitivo.
La oposición no logrará convencer al electorado únicamente mediante una coalición de logotipos o un acuerdo de cúpulas. Para ser una opción real, necesita consolidarse como un frente de causas. Esto implica abrir espacios genuinos a liderazgos civiles, del sector productivo, de las organizaciones agropecuarias y del ámbito académico, sin imponer la aduana partidista como requisito previo.
A SOMOS el objetivo numero uno es refrendar su registro, lograr mas del tres por ciento de la votación, y para eso se ocupa tener candidatos buenos en todos los puestos, principalmente de gobernador que es el que encabeza a todos.
A los aspirantes a la gubernatura: De la aspiración al proyecto
Es natural que en la antesala de un proceso electoral emerjan aspiraciones legítimas. Sin embargo, centrar el debate político en los nombres por encima de las soluciones genera desgaste ante la ciudadanía.
Construir agenda propia: La sociedad sinaloense exige certidumbre y planteamientos concretos en seguridad comunitaria, desarrollo económico, oportunidades para la juventud y certeza para los sectores productivos. La agenda opositora debe marcar la pauta del debate, no limitarse a reaccionar a la narrativa oficial.
Proponer viabilidad en lugar de señalar carencias: El votante sinaloense es pragmático y conoce de primera mano los problemas del estado. Más que reiterar el diagnóstico de las crisis cotidianas, la propuesta debe enfocarse en demostrar el costo de oportunidad: lo que Sinaloa pierde cuando carece de un proyecto de estado integral y con visión de futuro.
A Mario Zamora y Paola Gárate
Ambos perfiles se mantienen como las referencias más visibles dentro de sus estructuras, pero el contexto actual exige una lectura fría del escenario. Las mediciones demoscópicas actuales son cambiantes y deben tomarse únicamente como una referencia de momento, no como una garantía.
Por otro lado, la narrativa basada en los agravios de procesos pasados cumplió su ciclo. El electorado actual evalúa el presente y demanda propuestas viables y ejecutables sobre cómo abordar los desafíos estructurales que enfrenta Sinaloa hoy.
A Paloma Sánchez
Las lecturas del trabajo de campo reflejan que la construcción de una candidatura con verdadero arraigo requiere presencia constante y una vinculación permanente con los diversos sectores de la entidad. Las dinámicas locales tienen su propio peso y ritmo.
Apostar a decisiones construidas principalmente desde la cúpula central suele generar resistencias naturales en el electorado local. Un ejercicio de realismo político implica ponderar el momento, reconocer los perfiles que cuentan con mayor trabajo de base en el territorio y sumar esfuerzos en torno a donde exista mayor fortaleza.
Reflexión final
El escenario hacia 2027 exigirá rigor, madurez y capacidad de desprendimiento por parte de todos los actores opositores. Continuar por la ruta de la fragmentación o posponer las decisiones de fondo no solo compromete un resultado electoral, sino que arriesga la relevancia misma de la oposición como contrapeso necesario en Sinaloa.





