Sinaloa: la posibilidad de un “Caballo Negro”

Sinaloa: la posibilidad de un “Caballo Negro”
Por Juan Manuel Acuña Salomón
En toda contienda electoral flota la sombra de que aparezca un “caballo negro”, y Sinaloa de cara al 2027 no está exento de esa regla.
Por eso, quienes hoy se sienten en la delantera para la gubernatura no deben descuidar esta posibilidad. Quizás se vea distante en el calendario, pero es perfectamente factible, más aún cuando sectores de la sociedad civil lo están sugiriendo en voz baja.
El fenómeno del “caballo negro” en Sinaloa es una realidad que nunca debe descartarse, especialmente en un contexto donde el electorado local muestra signos evidentes de fatiga hacia los liderazgos tradicionales, la sobreexposición y la retórica repetitiva. Los tiempos políticos se han acortado drásticamente; un perfil bien construido no necesita dos años de campaña, sino de tres a seis meses de una estrategia de irrupción impecable para capitalizar el desencanto.
En este contexto, de darse las condiciones, sigo viendo la posibilidad de que Heriberto Félix Guerra salga de su ostracismo y se anime a participar.
Cuando las figuras tradicionales llevan meses “combatiendo” mediáticamente sin lograr conectar de fondo o cayendo en el exceso de ruido, generan un efecto de saturación. La gente no necesariamente busca un giro ideológico radical, sino a alguien que proyecte frescura, preparación y sentido común. Existe un sector de la sociedad civil en Sinaloa que no se siente representado ni por el oficialismo ni por la oposición estridente; un perfil que irrumpa con un discurso de desarrollo económico, seguridad real y empaque institucional puede concentrar el voto útil con notable velocidad.
Heriberto Félix representa exactamente lo opuesto a lo que estamos viendo en la actualidad: sobriedad, empaque empresarial, discurso pausado y temple de Estado. Su sola presencia evoca el recuerdo de una política con más sustancia y menos pirotecnia. En un Sinaloa que busca certidumbre económica y restauración del orden, un perfil con trayectoria empresarial y experiencia ejecutiva (como exsecretario de Desarrollo Social federal y exsenador) transmite confianza inmediata.
Pero un “caballo negro” auténtico debe conservar el deseo intacto de ir por la posición y la determinación de “jugársela” para ser el contrapeso ideal. Quien ha estado a nada de alcanzar la máxima responsabilidad en el estado y sintió que la estructura o la coyuntura se la arrebataron, nunca pierde del todo esa inquietud. La idea de un “regreso por la puerta grande” como el hombre que viene a poner orden en medio del caos es una narrativa sumamente atractiva para el ego político. El tiempo apremia; de animarse, el tablero de Sinaloa puede dar un giro muy interesante en los próximos meses.
Sin embargo, la llegada de un caballo negro no significa que no tenga que medirse con los actuales aspirantes. No es tan fácil como llegar y decir: “háganse a un lado todos, que ya llegué”. Tiene que demostrar con hechos y convencer a todos de que es la mejor opción.
En la fotografía actual, insisto, Mario Zamora y Paola Gárate son los más posicionados, pero ambos han dejado entrever que si aparece alguien mejor posicionado, ellos se suman.
Existe la posibilidad del caballo negro, pero hasta ahorita no ha hecho acto de presencia. El caso de Heriberto Félix es una posibilidad y como tal la menciono. A última hora, es una decisión estrictamente personal y se respeta.





