Proyecto de Estado para Sinaloa: El fin de la improvisación y la incompetencia.

Proyecto de Estado para Sinaloa: El fin de la improvisación y la incompetencia.
Por Juan Manuel Acuña Salomón
El mayor lastre de Sinaloa es la política basada en la ocurrencia del gobernante en turno. Esa ha sido nuestra realidad durante más de tres décadas, por no decir de siempre. Quienes aspiren a la gubernatura en 2027 están obligados a abandonar la retórica hueca de campaña y presentar, de una vez por todas, un verdadero Proyecto de Estado. Se trata de meterle el bisturí a los problemas estructurales que nadie ha querido tocar por costo político o por simple flojera intelectual.
Para que la capacidad de análisis y la información sirvan de algo, debemos construir un diseño de ingeniería institucional y económica; no un catálogo de buenas intenciones ni de ocurrencias. Un Proyecto de Estado exige blindaje jurídico y social. Las ideas sobran en los cajones de las universidades y las cámaras empresariales, pero mueren por falta de viabilidad política y presupuestos etiquetados que sobrevivan al cambio de sexenio. Sinaloa no avanza porque nadie propone reformas disruptivas por miedo a sacudir el árbol; el valor de esta propuesta radica precisamente en poner sobre la mesa lo que otros ni siquiera imaginan.
Presumir que somos “el granero de México” es aferrarse a un modelo del siglo pasado. Con el objetivo de detonar un debate serio, pongo a consideración las siguientes propuestas de fondo, abiertas al contraste y al fortalecimiento de especialistas.
- El monopolio del uso de la tierra y el agua
Es urgente transitar de la producción primaria a la agroindustria de alta tecnología y biotecnología. Esto requiere la modernización integral de los distritos de riego mediante sensores, automatización y sanciones severas al desperdicio, sin importar a quién afecte.
La propuesta: Romper la estructura actual de los módulos de riego y crear un Banco de Agua Estatal digitalizado y transparente. Los volúmenes recuperados por la tecnificación obligatoria se subastarán públicamente para la industria pesada y la agro-biotecnología, canalizando esos recursos a un Fondo Soberano Estatal.
- Desmantelar la economía de “ladrillos vacíos”
El capital local suele refugiarse en bienes raíces improductivos, perpetuando un modelo inmobiliario especulativo que no genera valor agregado ni empleo de alto nivel.
La propuesta: Aplicar un rediseño fiscal estatal que imponga un impuesto progresivo a la plusvalía ociosa (propiedades residenciales de alta gama sin uso habitacional o comercial comprobable), combinado con un estímulo fiscal del 100% a los capitales locales que se invierten en Fondos de Capital de Riesgo para empresas de base tecnológica en Sinaloa. Es hora de obligar al dinero a salir del concreto y entrar a las ideas.
- Educación superior: Del rehén político a la incubadora de desarrollo
Sinaloa forma miles de profesionistas al año, pero el sistema universitario público ha operado como estructura de control político o botín partidista. El talento local emigra o se subemplea debido a la desconexión entre la academia y el entorno global.
La propuesta: Reformar la Ley de Educación Superior del Estado para condicionar el presupuesto extraordinario al Índice de Retorno Tecnológico. Toda institución que no genere patentes transferidas a la industria o que no reestructure sus planes de estudio hacia la demanda de los próximos diez años, tendrá congelado su gasto operativo no esencial. Se evaluará el desempeño académico mediante comités internacionales para erradicar el control partidista de las aulas.
- Infraestructura capturada y la ruta del Pacífico
Mazatlán y Topolobampo no pueden permanecer como puertos de segunda línea frente a Manzanillo o Lázaro Cárdenas; deben consolidarse como el acceso natural del comercio asiático hacia el este de Estados Unidos.
La propuesta: Crear una Zona Económica Especial de Soberanía Estatal en el norte de Sinaloa, respaldada por un marco jurídico de arbitraje privado internacional. Este esquema blindará las inversiones en semiconductores, logística y energía frente a la incertidumbre federal o los cambios de administración municipal cada tres años.
- Seguridad: Competir por el capital humano
Más patrullas y mayor presencia militar han entregado los mismos resultados deficientes. La estrategia de seguridad debe disputar la narrativa y el reclutamiento a la delincuencia organizada, ofreciendo plataformas reales de desarrollo económico y movilidad social para los jóvenes.
Esta primera entrega no es un pliego de peticiones burocrático; toca intereses consolidados en el agua, el sector inmobiliario, las universidades y el control territorial. Esto va más allá de lo aquí planteado; seguiré compartiendo propuestas sobre otros temas torales para el desarrollo del estado.
Administrar la crisis e improvisar ya no son opciones viables. Gobernar bien a Sinaloa exige altura de miras y decisiones de fondo. Para ello, es indispensable desplazar al gobierno actual y conformar un verdadero trabuco electoral que una los esfuerzos de la sociedad civil y las fuerzas de oposición. Una alianza con metas claras y respaldada por la ciudadanía, cuyo eje central sea la exigencia de un verdadero Proyecto de Estado a cualquiera que aspire a gobernar, dejando atrás las ocurrencias y las promesas huecas de campaña.





