Manuel de Jesús Clouthier Carrillo

Manuel de Jesús Clouthier Carrillo
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Sinaloa atraviesa por uno de los momentos más complejos de su historia reciente. La incertidumbre económica, los desafíos en seguridad y la evidente parálisis institucional han puesto a prueba la resiliencia de nuestra sociedad. En una crisis de esta magnitud, la complacencia o el silencio son lujos que no nos podemos permitir. Lo que los sinaloenses demandamos y esperamos en primera instancia es claridad, rumbo y, sobre todo, la capacidad y el conocimiento real de personajes que tengan el peso para sacar al estado de su situación actual.
Por esta razón puse en marcha esta serie de análisis: para escudriñar los perfiles que, desde distintas trincheras, poseen la estatura, la experiencia y la visión que el momento exige. No se trata de buscar salvadores, sino de identificar las mentes y las trayectorias que pueden aportar al rescate de Sinaloa. Y es precisamente en esa búsqueda donde la figura de Manuel Clouthier Carrillo se vuelve indispensable. Un hombre que rompe el molde tradicional: el político que anunció su retiro de las urnas, pero cuya voz sigue siendo un contrapeso vital en el debate público.
Para entender la fuerza de su pluma actual, hay que revisar el mapa de su trayectoria. Manuel no es un improvisado de las redes sociales ni un opinólogo de café. Su peso específico viene de haber jugado con éxito en las grandes ligas del sector privado, el periodismo y la política:
Durante 14 años lideró el Consejo de Administración de Noroeste, tomándolo en plena crisis de 1995 y entregando un diario sólido, institucional y con un estricto Código de Ética. Ahí aprendió a hacer política desde la noble trinchera de la libertad de expresión.
Su paso por la presidencia de la Coparmex en Sinaloa y su rol como consejero en diversos organismos consolidaron su visión del empresariado como un motor de exigencia ciudadana, no como un ente sumiso ante el poder.
En 2015 se convirtió en el primer diputado federal independiente en la historia de México, demostrando que se podía romper el monopolio de los partidos. En 2018 dio la batalla por el Senado y, tras el mensaje de las urnas ante la ola guinda, tomó una decisión madura: retirarse de la política partidista y electoral para regresar al ámbito privado.
En 2019 muchos pensaron que el retiro de Clouthier scorecard significaba su silencio. Qué equivocados estaban. Lo que Manuel hizo no fue una retirada, sino una reconfiguración inteligente de su trinchera. Dejó de buscar el voto, pero multiplicó su influencia.
Por eso afirmo en este espacio que Manuel es “el retirado que no se retira”, y la realidad nos demuestra que esa fórmula ha tenido un éxito rotundo. Mientras los políticos tradicionales se desgastan en el día a día de las negociaciones, las cuotas y las componendas, Clouthier opera y opina desde la libertad absoluta. No le debe nada a ningún gobernador, a ningún dirigente de partido, ni a ninguna estructura de poder. Esa independencia es la que le da a su pluma una precisión quirúrgica para desmenuzar la realidad sinaloense sin necesidad de pedir permiso ni usar anestesia. Es el claro ejemplo de que se puede influir con fuerza y éxito estando fuera de la nómina oficial.
Su estilo, por supuesto, no es para todos. Manuel Clouthier opera con la fuerza de quien no teme alterar el orden establecido; posee una naturaleza disruptiva que, por su propia intensidad, suele confrontar las formas tradicionales de la diplomacia y el acuerdo silencioso. Es un perfil que genera contrastes marcados: despierta profundas afinidades en quienes buscan verdades sin filtros, pero también un natural escozor en los círculos que prefieren la moderación o el cuidado de las formas.
Sin embargo, ante la parálisis y el bache en el que se encuentra el estado, cabe preguntarse si esta sacudida —con toda su dosis de incomodidad— no es precisamente el ingrediente indispensable que Sinaloa necesita en estos momentos. Quizá la pasividad imperante requiera de ese contraste vigoroso para forzar la acción.
Podrán no gustar los modos, que a menudo raspan el orgullo de los que prefieren mirar hacia otro lado, pero en un entorno propenso a la complacencia, se requiere de alguien con el arrojo suficiente para poner sobre la mesa lo que muchos piensan en privado pero callan en público. Al final, las pasiones encontradas que su figura provoca quedan en segundo término ante una urgencia mayor: Clouthier no busca la unanimidad y quizás sea cierto que no quiera aparecer en la boleta; busca que despertemos por el bien de Sinaloa.





