Juan Manuel Acuña

Muchos tiradores a la grande, pocas propuestas

Muchos tiradores a la grande, pocas propuestas

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Son muchos los que ya aspiran a la gubernatura de Sinaloa. ¿Para qué? ¿Solo para seguir administrando el fracaso y la pobreza? Lo comento porque en el horizonte no se ven propuestas de gobierno serias; solo vaguedades genéricas, promesas de campaña trilladas y ocurrencias como “gestionar recursos para la UAS” —olvidando que no solo es la UAS la que ocupa esos apoyos, sino que a otras instituciones como la UAdeO también les urgen—. Si bien son recursos que estas universidades necesitan con urgencia, lo verdaderamente importante y que nadie responde es: ¿de dónde van a sacar esos recursos? Prometer dinero público es muy fácil, pero si no se toca la reingeniería de los impuestos estatales y municipales para crear bolsas reales, todo se queda en demagogia. Esas no son soluciones de fondo, son meras ocurrencias mientras el estado se hunde día a día en una crisis que nos está asfixiando.

El horno no está para bollos, ni para planeaciones utópicas que den resultados dentro de una década. El objetivo hoy debe ser proponer medidas de choque inmediato para inyectar liquidez y rescatar los sectores productivos esta misma temporada, o simplemente no habrá estado que gobernar el día de mañana.

Todo el mundo coincide en el diagnóstico del pantano, pero nadie se atreve a trazar la ruta de ingeniería para secarlo. Nos quejamos de la falta de alternativas, pero cuando alguien asoma la cabeza, le pichicateamos el debate por miedo a sacudir el árbol del poder. Sin pretender ser un sabelotodo, y con el único interés de abonar mi granito de arena, inicio hoy la presentación de una serie de acciones disruptivas para salir de este bache.

Empecemos por las urgencias del Sinaloa real de este momento: la economía y el rescate de choque que exigen el comercio y el campo hoy mismo.

Sinaloa está viviendo una economía de guerra silenciosa. Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), que sostienen más del 70% del empleo en nuestro estado, están operando en números rojos, asumiendo costos de seguridad, caída drástica de ventas y cierres parciales. Exigirles que sigan pagando puntualmente los impuestos estatales y municipales en estas condiciones es darles la puntilla de muerte; es una ejecución fiscal que empuja directito al desempleo o a la informalidad.

La propuesta es directa: Otorgar por decreto una Amnistía Fiscal del 100% en Impuestos Estatales por 12 meses a toda MiPyME que demuestre haber mantenido su plantilla de empleados con los mínimos despidos posibles, y que esté dispuesta a jugársela por Sinaloa sin cerrar su negocio durante ese año.

Si el comerciante sinaloense está arriesgando su patrimonio familiar para salvar los empleos de nuestra gente, lo menos que puede hacer el Tercer Piso es dejar de cobrarle por el simple hecho de dar trabajo. Sé perfectamente que los administradores oficiales van a saltar de inmediato alegando que esto generaría un boquete financiero insostenible. Les adelanto que la respuesta técnica y de reingeniería financiera existe, y es viable. Espero sentadito a que me digan si tienen la capacidad y la voluntad política para entrarle, o si prefieren seguir cruzados de brazos viendo cómo quiebra el comercio local.

En el agro la situación es igual de dramática. El productor sinaloense está atrapado en la cotización de la Bolsa de Chicago, el vaivén del dólar, esquemas federales de comercialización que siempre llegan tarde y acopiadores locales que castigan el precio a su antojo. El campo se está descapitalizando en tiempo real.

La propuesta para el campo es: Crear el Fondo de Cobertura y Estabilización de Precios Sinaloa (FEPS). Con este instrumento, el Estado no esperará a ver si la Federación resuelve o no; entrará directamente como comprador y garante de última instancia, fijando un Precio de Garantía Estatal Complementario para el maíz blanco de consumo humano.

Sinaloa debe tomar el control de sus bodegas, retener el grano estratégicamente para presionar al mercado nacional y prohibir por decreto estatal la entrada de maíz amarillo de importación para uso industrial alimentario en nuestro territorio. Necesitamos inyectar liquidez directa al bolsillo del productor antes de que arranque el próximo ciclo, no cuando ya estén en la quiebra.

Como lo mencioné al principio: no soy experto en todas estas materias, esto es el resultado de un ejercicio de investigación y análisis estratégico personal. La factibilidad fina de estas medidas debe ser analizada y complementada a fondo por los expertos en economía, derecho e ingeniería que abundan en nuestro estado. Talento y recursos hay de sobra en Sinaloa; lo que falta es el coraje político para romper el molde de la mediocridad institucional y aplicar las soluciones de fondo que el Sinaloa real exige a gritos.

La baraja está sobre la mesa. Ustedes tienen la palabra.

 

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