Sinaloa: un estado a la deriva

Sinaloa: un estado a la deriva
Por Juan Manuel Acuña Salomón
¿Qué más estamos esperando que suceda para tomar las riendas de nuestro estado? No es posible que sigamos paralizados cuando estamos viendo que es cuestión de tiempo —muy poco, por cierto— para que nuestro entorno se hunda, y junto con él, nosotros, nuestras empresas y nuestras familias.
Yo no estoy dispuesto a eso. Me niego rotundamente a ser un espectador pasivo de la caída de mi propia casa. Me niego a ver cómo se nos desmorona entre las manos el Sinaloa que construyeron nuestros padres con puro esfuerzo y sudor, el mismo que hoy le debemos a nuestros hijos. No podemos heredarles un estado en ruinas y la vergüenza de haber agachado la cabeza cuando el barco se iba a pique.
Hay que hablar claro y sin simulación: este colapso tiene responsables. La parálisis, la incertidumbre y el abandono que hoy sufrimos son el resultado directo de un estilo de gobernar que prefirió la retórica sobre los resultados. Por eso, ese grito de “Fuera Morena” que ya no se puede ocultar, y que empieza a resonar con fuerza por todo Sinaloa y a lo largo de México, no es una simple consigna electoral; es un reclamo de supervivencia. Es el clamor de una sociedad que ya entendió que para salvar el futuro, el oficialismo tiene que salir.
Sinaloa no le pertenece a un partido ni a quienes nos quieren arrodillados y acostumbrados a la crisis. Pero para que ese grito tenga fuerza real y no se quede solo en el eco del descontento, tenemos que pasar urgentemente de la indignación a la propuesta. No basta con señalar el desastre; hay que construir la salida.
Por eso, el camino es convocar a una Gran Alianza Ciudadana. Una verdadera unión de fuerzas que vaya mucho más allá de los logos y los intereses de los partidos de siempre. Una mesa donde los sectores productivos, los profesionistas, las familias y los jóvenes seamos el eje central. Y para encabezar este esfuerzo, Sinaloa no necesita más de lo mismo: exigimos un candidato que emerja de la propia sociedad. Un perfil auténtico, disruptivo, que no le deba nada a las cúpulas tradicionales y cuyo único compromiso sea rescatar a nuestro estado. Alguien que la gente reconozca por su peso específico, su honestidad y su capacidad de convocar a la unidad, no por su pasado político.
Para avanzar con paso firme hacia ese objetivo, la respuesta está frente a nosotros. Si la lista de perfiles valiosos, nuevos y de peso que he venido mencionando a lo largo de esta serie deciden dar un paso al frente, conformar un bloque compacto y poner a Sinaloa en primer lugar por encima de cualquier aspiración personal, estaríamos dando un paso enorme para salvar a nuestro estado. La sociedad necesita ver que hay rumbo; por eso, si estos liderazgos se pronuncian ya de manera abierta y decidida, abrirán la brecha que tanto urge.
Llegó la hora de dejar atrás las diferencias personales o de grupo, sacudirnos el letargo y organizarnos bajo una sola bandera: la de Sinaloa. Si el futuro de nuestras familias está en juego, la única opción digna es dar un paso al frente. Si no somos nosotros, ¿quiénes? Y si no es ahora, ¿cuándo?





